La liberación

Liberación del campo de concentración de Mauthausen,
el 5 de Mayo de 1945.

En la primavera de 1945 comienza la liberación de la mayoría de los campos de concentración por parte de las tropas aliadas. Buchenwald es liberado el 16 de abril. Dachau y Flossenbürg  el 23 de abril. Neuengamme y Mauthausen tendrán que esperar al 4 y 5 de mayo respectivamente.

Para las vascas y vascos que logran sobrevivir se abre una nueva etapa en su vida. Repudiados por el régimen franquista, su drama será vivir  permanentemente en el exilio. Hay excepciones, como la de José María Aguirre, nacido en 1919 y superviviente del campo de Mauthausen. José María se instala en Mallorca en la década de los 50. Durante años guarda silencio sobre aquellos terribles acontecimientos.

 

Los que no regresan, son acogidos por Francia que se convierte en su nueva patria. Es aquí donde tienen que reconstruir sus vidas y donde,  lejos de sus familias, pueden comenzar a restablecer el contacto con ellas. Las secuelas psicológicas quedarán para siempre. María Guesalaga conoció en el campo de Ravensbrück a la asturiana Rita Pérez. Cuando el campo fue liberado ambas regresaron a Francia.  Tiempo después María se casará con Francisco Pérez, hijo de Rita y prisionero en el campo de Dachau. Ambos comenzarán una nueva vida en Burdeos.

Para los familiares de los y las no supervivientes sólo queda el silencio y la ignorancia sobre el paradero y la suerte de sus seres queridos. No obstante, quienes consiguen sobrevivir comienzan a trabajar para no olvidar y para mantener vivo el recuerdo de sus compañeros y compañeras muertos en aquellos campos.

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